Cómo proteger a los niños del frío.
Jan 12, 2021
Cuando las temperaturas suben y el frío empieza a sentirse con más intensidad, es importante saber cómo proteger a los niños del frío de la forma adecuada para garantizar su comodidad y seguridad, pero sin limitar sus movimientos y juegos.
Hay un fenómeno curioso, generalmente común entre los padres, que cuando uno tiene frío, se apresura a ponerle un abrigo a su hijo, asumiendo que este siente lo mismo. En este caso, como en todo, es importante tener sentido común y moderación, considerando que cada persona experimenta la temperatura de forma diferente, y los niños no son la excepción.
Por supuesto, en los primeros meses de vida, la protección debe ser mucho más cuidadosa y debe evitarse la exposición a las diferencias de temperatura. Sin embargo, a medida que el niño crece, y especialmente cuando empieza a verbalizar o expresar sus sentimientos, conviene intentar notar juntos si tiene frío (o calor, o hambre, etc.).
Expresar su estado de ánimo es una de las señales de madurez que demuestra un niño y le ayuda a conocerse a sí mismo. Por lo tanto, si un niño dice que no tiene frío (siempre que no esté nevando y lleve camiseta), su afirmación debe respetarse o, al menos, tomarse en consideración.
Cuando hace mucho frío y tu hijo necesita estar bien abrigado, recuerda que, a diferencia de nosotros, no se queda quieto y necesita libertad de movimiento para jugar y correr. Por eso, al vestir a tu hijo, opta por capas en lugar de usar prendas sueltas que, aunque abrigan demasiado, resultan poco prácticas para sus actividades diarias y limitan sus movimientos. Vestirlo con capas también facilita la adaptación al entorno; por ejemplo, al entrar en un lugar más cálido, puedes quitarte una capa.
Para cada temporada de frío, asegúrate de tener ropa interior básica y abrigada que se ajuste a la talla de tu hijo y opta por ropa de algodón, preferiblemente con forro. Si el niño se adapta, por ejemplo, usa mallas debajo de los pantalones (vaqueros o deportivos) y, encima, camisetas de cuello alto debajo de sudaderas o prendas de punto más abrigadas.
Siempre que sea posible, adapte la ropa del niño al entorno donde pasará el día. Por ejemplo, si va al colegio, y siempre que esté seguro de que las instalaciones tienen calefacción, ¡no tiene sentido que el niño use ropa de nieve! Invierta en un buen abrigo, abrigado e impermeable para garantizar que los cambios de entorno (por ejemplo, el desplazamiento entre casa y el colegio) le proporcionen comodidad y bienestar, pero luego adapte la ropa principal al lugar donde se alojará.
Y recuerda que no debemos evitar el frío a toda costa, ya que corremos el riesgo de no desarrollar la aptitud física necesaria para afrontar las bajas temperaturas y, por lo tanto, enfermar con la primera ráfaga de viento frío. Siempre que llevemos la ropa de abrigo adecuada, la exposición al sol sigue siendo crucial en invierno como fuente de vitamina D, y los paseos son igualmente importantes y recomendables para estar en contacto con la naturaleza y el aire fresco.
Además de cuidar la ropa, recuerda que el frío es especialmente intenso para la piel de los niños, así que debes hidratarla más, sobre todo las zonas más expuestas, como la cara y las manos. Ten en cuenta estos y otros consejos para proteger a los niños del frío aquí , ¡y no olvides disfrutar del invierno en familia, incluso al aire libre!