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Osteopatia Pediátrica Osteopatia Pediátrica

Osteopatía pediátrica

Probablemente nunca lo hayas pensado, pero los cambios musculoesqueléticos que tu hijo puede experimentar desde el nacimiento pueden provocar problemas como dificultad para dormir, comer o incluso respirar. La osteopatía pediátrica es un área crucial de la salud de tu bebé que no se suele abordar, pero que influye en prácticamente cualquier otro problema de salud que puedas tener.

Aunque está relacionada con la estructura esquelética, la osteopatía no solo se utiliza para tratar la tortícolis o corregir la postura. Tiene una influencia directa en los cólicos, los trastornos del sueño, la dificultad para succionar y, por supuesto, la coordinación motora o incluso las alteraciones y asimetrías craneofaciales.

El objetivo es resolver o modificar manualmente cualquier evento que pueda interferir con la correcta estructura musculoesquelética de su hijo, siendo el principal el parto. Es, sin duda, el mayor trauma al que se someten el cuerpo y el cráneo del bebé debido a las enormes compresiones que sufren.

Hablamos de fuerzas de compresión con valores entre 17 y 23 kg generadas a través de las contracciones, las zonas más estrechas del canal del parto o incluso el instrumental utilizado, como ventosas y fórceps.

Independientemente de que se trate de un parto natural o una cesárea, las horas de trabajo de parto representan una gran presión sobre la estructura recién formada, y si ésta no es atendida inmediatamente después del nacimiento, puede provocar que el cuerpo desarrolle cambios mecánicos que persistan durante toda la vida.

Origen y principal área de práctica de la Osteopatía Pediátrica

La osteopatía pediátrica se ha debatido desde finales del siglo XIX, cuando el médico estadounidense Andrew Taylor Still estableció la relación entre las alteraciones estructurales (musculoesqueléticas) y el resto del cuerpo como un factor decisivo para la salud. Trata el dolor y las lesiones centrándose en el origen del dolor, no en su localización, y es una práctica que ofrece mucho a quienes buscan un tratamiento natural para los problemas de estructura física que surgen desde la infancia.

Puedes consultar a un médico osteópata siempre que lo necesites, pero estas son las situaciones en las que este tipo de atención es más aconsejable:

·         control posparto;

·         Parto mediante extracción con ventosa, fórceps o cesárea;

·         Cambios en la estructura/forma del cráneo del bebé (plagiocefalia);

·         Tortícolis congénita.

También debes considerar consultar con un osteópata si notas problemas digestivos en tu hijo, como dificultades para succionar/deglutir, cólicos, gases, diarrea, bronquiolitis, infecciones de oído recurrentes, conductos lagrimales bloqueados, llanto intenso y frecuente, trastornos del sueño, agitación, nerviosismo, entre otros.

¿Qué puede hacer la osteopatía para ayudar a los bebés?

El objetivo de la osteopatía es armonizar al bebé manteniendo una estructura física equilibrada. Normalmente, el tratamiento consiste en la aplicación de técnicas manuales, contacto suave y presión de 5 gramos.

El bebé puede llorar durante la sesión, pero no por dolor, sino por la incomodidad de las manos del médico tocando su cabeza o estando en su campo de visión. En la mayoría de los casos, el tratamiento se realiza mientras el bebé juega, duerme o toma el pecho.

Este tratamiento es muy seguro y no supone ningún riesgo para el bebé, solo beneficios que se notarán a largo plazo. Si el bebé presenta algún problema físico, debe tratarlo de inmediato para que las lesiones no perduren hasta la adolescencia o la edad adulta, ya que serán más difíciles de revertir. ¡Este consejo también es válido para usted! Recuerde que nuestra estructura musculoesquelética es la que sostiene y protege todo lo demás.

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